Todos los días, sin excepción, en la prensa, radio,
televisión y mucho más en las redes sociales de internet tan de moda en la
actualidad, tenemos noticias o vemos algún artículo relacionado con políticos y la corrupción, el tráfico de influencias, el blanqueo
de dinero o cualquier otro delito fiscal, enriquecimiento inexplicable,
acaparamiento de fortunas por medio del robo o la oportunidad de despojar por
medio del poder el patrimonio de otros ciudadanos, pareciendo que todo ello es normal
en los últimos tiempos y que se trata de un problema surgido en nuestra época.
Pero no mis queridos amigos, esta práctica deshonesta de la clase política, la
tenemos que soportar gran parte de la humanidad desde tiempos inmemoriales, en
tiempos antiguos o quizá en la prehistoria.
La realidad es que todo este tipo de corruptelas
dentro de la política ha existido desde la antigüedad, y nadie sabemos cuándo
se produjo el primer acto de corrupción
política de la Historia y quién fue el que la protagonizó.
Estudiando Historia Universal en la
Secundaria ECAM, el maestro de la materia, a quien apodábamos el “Camarón” por
su aspecto rojizo y del cual no me acuerdo su nombre pero creo que se apellida
Villarreal, nos pide investigar sobre un personaje de Atenas de nombre Demóstenes.
Era la tarea para el examen final y obtener el certificado para pasar a la
Preparatoria en aquel lejano año de 1955. Estaba por asumir como Gobernador el
Lic. Raúl Rangel Frías y según recuerdo duraban en el poder solo tres años,
claro que su antecesor el Dr. José S. Vivanco no batallo para lograr sin
dificultad su elección porque en ese entonces, al menos yo, solo conocíamos al
PRI y al PAN y este último partido era sumamente débil. Recuerdo al Lic. Raúl Rangel
porque él fue quien firmó mi Certificado de Secundaria pues aún era Rector de
la UNI.
Volviendo a Demóstenes, quien era uno
de los más grandes políticos atenienses del siglo IV a.C. les voy a relatar
algo de lo que contenía el examen.
Demóstenes era buen orador y consejero
del gobierno de Grecia a quien acudían regularmente a pedir consejo. Por lo que
no había otra forma de investigar más que yendo a la Biblioteca a buscar libros
de Historia Universal y encontramos una anécdota que nos valió el pase a varios
compañeros alumnos. Más o menos decía así:
En cierta ocasión, acudieron a
entrevistarse con el político ateniense unos diplomáticos con el fin de pedir
ayuda sobre un asunto de Estado. Unos abogados habían sido contratados para
hacer campaña en favor de la ciudad de Mileto y Demóstenes les cuestionó que
los habitantes de dicha ciudad no eran dignos de recibir alguna ayuda y así lo
expondría en su próximo discurso ante la población.
Los diplomáticos se retiraron llenos de
desánimo viendo que el encuentro con el destacado político no había dado el
resultado que esperaban y decidieron volver esa misma noche para tratar de
convencerlo. Cuando Demóstenes los recibió de nuevo en su casa, los
diplomáticos le rogaron que en su discurso del día siguiente no hablase en
forma negativa de los milesios. Fue entonces cuando aquel político antiguo,
igualito a los de ahora, le puso precio a su silencio quedando mediante el
moche todos de acuerdo, que no fue otro sino el firme compromiso de que no diría
una sola palabra en contra de ellos.
Demóstenes, aunque corrupto, tenía algo
de ética y cumplió con lo pactado de una manera por demás original, apareció en
la tribuna con el cuello cubierto por una bufanda que tapaba su boca, diciendo
que estaba enfermo de las anginas y no podía pronunciar palabra alguna, pero
como ahora sucede con nuestros políticos, alguien se dio cuenta o y lo ventaneo
y le recriminó “que lo que realmente no le dejaba hablar no era unas anginas
sino la estrechez de la garganta que le había producido la plata que había
recibido para estar callado”.
Así fue como uno de los más
prestigiados políticos de la Grecia antigua como lo fue Demóstenes, se
convirtió en uno de los primeros y más famosos corruptos de la historia.
Posteriormente a aquel debate,
Demóstenes, platicando con un actor de teatro que habló muy bien en la obra que
representaba, le preguntó cuánto le habían pagado por su actuación, a lo que el
artista contestó: “un talento”, (moneda de aquella época), a lo que Demóstenes
dijo con mucho orgullo: “-Pues yo recibí mucho más por estar callado”. Desde
entonces la corrupción derrama mayor economía que cualquier Industria
millonaria del mundo.
Este tema me pareció acertado porque
uno de mis nietos me preguntó:
-Abuelo, ¿por qué si mencionan a tanto
político ratero y corrupto, no están en la cárcel?
Y realmente, no supe que contestarle.
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