lunes, 9 de noviembre de 2015

LA CORRUPCIÓN NO ES DE AHORA


Todos los días, sin excepción, en la prensa, radio, televisión y mucho más en las redes sociales de internet tan de moda en la actualidad, tenemos noticias o vemos algún artículo relacionado con políticos y la corrupción, el tráfico de influencias, el blanqueo de dinero o cualquier otro delito fiscal, enriquecimiento inexplicable, acaparamiento de fortunas por medio del robo o la oportunidad de despojar por medio del poder el patrimonio de otros ciudadanos, pareciendo que todo ello es normal en los últimos tiempos y que se trata de un problema surgido en nuestra época. Pero no mis queridos amigos, esta práctica deshonesta de la clase política, la tenemos que soportar gran parte de la humanidad desde tiempos inmemoriales, en tiempos antiguos o quizá en la prehistoria.

La  realidad es que todo este tipo de corruptelas dentro de la política ha existido desde la antigüedad, y nadie sabemos cuándo se produjo el primer acto de corrupción política de la Historia y quién fue el que la protagonizó.

Estudiando Historia Universal en la Secundaria ECAM, el maestro de la materia, a quien apodábamos el “Camarón” por su aspecto rojizo y del cual no me acuerdo su nombre pero creo que se apellida Villarreal, nos pide investigar sobre un personaje de Atenas de nombre Demóstenes. Era la tarea para el examen final y obtener el certificado para pasar a la Preparatoria en aquel lejano año de 1955. Estaba por asumir como Gobernador el Lic. Raúl Rangel Frías y según recuerdo duraban en el poder solo tres años, claro que su antecesor el Dr. José S. Vivanco no batallo para lograr sin dificultad su elección porque en ese entonces, al menos yo, solo conocíamos al PRI y al PAN y este último partido era sumamente débil. Recuerdo al Lic. Raúl Rangel porque él fue quien firmó mi Certificado de Secundaria pues aún era Rector de la UNI.

Volviendo a Demóstenes, quien era uno de los más grandes políticos atenienses del siglo IV a.C. les voy a relatar algo de lo que contenía el examen.

Demóstenes era buen orador y consejero del gobierno de Grecia a quien acudían regularmente a pedir consejo. Por lo que no había otra forma de investigar más que yendo a la Biblioteca a buscar libros de Historia Universal y encontramos una anécdota que nos valió el pase a varios compañeros alumnos. Más o menos decía así:

En cierta ocasión, acudieron a entrevistarse con el político ateniense unos diplomáticos con el fin de pedir ayuda sobre un asunto de Estado. Unos abogados habían sido contratados para hacer campaña en favor de la ciudad de Mileto y Demóstenes les cuestionó que los habitantes de dicha ciudad no eran dignos de recibir alguna ayuda y así lo expondría en su próximo discurso ante la población.

Los diplomáticos se retiraron llenos de desánimo viendo que el encuentro con el destacado político no había dado el resultado que esperaban y decidieron volver esa misma noche para tratar de convencerlo. Cuando Demóstenes los recibió de nuevo en su casa, los diplomáticos le rogaron que en su discurso del día siguiente no hablase en forma negativa de los milesios. Fue entonces cuando aquel político antiguo, igualito a los de ahora, le puso precio a su silencio quedando mediante el moche todos de acuerdo, que no fue otro sino el firme compromiso de que no diría una sola palabra en contra de ellos.

Demóstenes, aunque corrupto, tenía algo de ética y cumplió con lo pactado de una manera por demás original, apareció en la tribuna con el cuello cubierto por una bufanda que tapaba su boca, diciendo que estaba enfermo de las anginas y no podía pronunciar palabra alguna, pero como ahora sucede con nuestros políticos, alguien se dio cuenta o y lo ventaneo y le recriminó “que lo que realmente no le dejaba hablar no era unas anginas sino la estrechez de la garganta que le había producido la plata que había recibido para estar callado”.

Así fue como uno de los más prestigiados políticos de la Grecia antigua como lo fue Demóstenes, se convirtió en uno de los primeros y más famosos corruptos de la historia.

Posteriormente a aquel debate, Demóstenes, platicando con un actor de teatro que habló muy bien en la obra que representaba, le preguntó cuánto le habían pagado por su actuación, a lo que el artista contestó: “un talento”, (moneda de aquella época), a lo que Demóstenes dijo con mucho orgullo: “-Pues yo recibí mucho más por estar callado”. Desde entonces la corrupción derrama mayor economía que cualquier Industria millonaria del mundo.

Este tema me pareció acertado porque uno de mis nietos me preguntó:

 -Abuelo, ¿por qué si mencionan a tanto político ratero y corrupto, no están en la cárcel?

Y realmente, no supe que contestarle.

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